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Terra
La Coctelera

una salida forzosa

Mientras miraba las olas que con fuerzas venían hacía nosotros, de repente oí decir: ¿Escrirías sobre esto? y, dije que no sabria cómo.
Seguíamos mirando el mar, sus olas, la noche refrescada y un cansancio sin definir. Después de un café y casi ya para marcharnos, le dije que si tuviéramos papel lo hubiéra escrito unas cuantas lineas sobre " esto"....
Esto, que estaba contemplando unos cienmil caballos blancos y feroces con sus crines revoloteando saliendo en la ya oscurecida lejanía, viniendo en filas bien apredujados desde atrás para empujar los otros en la fila de delante y éstos a su vez a los más delanteros.
A veces se formaban unas suaves curvas en los dos extremos y luego se juntanban con las filas lindantes. Conforme que se acercaban al borde de la playa, se achicaban y se acachaban dócilmente hasta convertirse en unos símples pétalos de espumas, dejando atrás sus heroicas batallas para los otros nuevos que surgían desde la lejanía. Y, así filas tras filas renovando día tras día. ¿A qué recuerdo a esto?
Estaba viendo tantas imagenes antaños que firmaron desde las palyas. Estaba viendo una pareja enamorada paseando sobre la arena, y, pensaba en qué fila estoy yo en estos momentos y cómo terminaría cuando llegue al borde de la playa....

gracias

¡Vaya sorpresa!
De sobresalto al princípio,
alegría inmediata.
Gracias por interesarte,
me alivia tu curiosidad.
Por un dedito das,
el calor de mi corazón.
-hasta la proxima-

llueve y sigue lloviendo pense las nubes ya se

Llueve, y sigue
lloviendo. Pensé que las nubes ya se habían marchado.

He oido ruido de
los pasos y eran de él, que venía para decirme que ha llovido.
Tenía tantos deseos
de que veniéra a verme, y desde la puerta me dice que ha llovido. Nada más. O tal
vez debo pensar que ha venido a verme a mí con la excusa de la lluvia. No,
después de tantos años, ya
conozco sus costumbres, tantos años que él igual piensa
que ahora sólo soy su vieja compañera, “compañera”.
Le dije que sigue
lloviendo, y se marchó.
Entonces fuí al
jardín a arrancar estos retoños inoportunos. Y quisiera de una
buena vez arrancar estos retoños
inoportunos que habitan dentro de mí. Claro
que los retoños salen porque sus raíces les alimentan, los míos también.

He vuelto a mi
mesa, he vuelto a abrir el ordenador porque no tengo ganas de irme a la cocina.
Es la hora de cenar y como estoy aquí no habrá nadie para cocinar.

Tal vez hoy no cena
nadie. Hoy renuncio esperarle con las comidas en la mesa. Me propongo a
esperar, esperar a él
, símplemente.

El arriba y, yo
abajo. El con sus cosas y yo con las mias. El nunca me cuenta nada y yo me encanta
contarle todo. Pero, veo en sus ojos, que no son interesantes para él, solo me
sigue no más.

Es verdad, nunca se
mostró interés por mis cosas, me apoyaba, eso sí. Cómo me hubiera gustado ver
la aprobación desde sus ojos. Me hubiera volado con las alas de alegría
al oir alguna admiración suya.
Tengo miedo y
siento miedo, cuando sé que no se interesa por mí. Posiblemente desde hace un
siglo, solo que por mi propio supervivencia no quise creerlo. Era tiempo de
criar niños, de aprender a ser madre y mujer, hasta aprender a integralme en
donde vivo. Tiempo de acostumbrarme que debía de buscar algo para llenarme el
hueco del corazón por mi cuenta.
Últimamente no para
de repedirme su edad. No entiendo nada. ¿Es verdad que estamos
mústios? Yo no me siento mústia. ¿Qué será de mí vida si ahora mismo ya me
sintiera mústia?

Mústia y caminando
a la tercera edad, no puedo ni quiero creerlo.

esta pagina se abrio exclusivamente una persona con la

Esta página se
abrió exclusivamente por una persona. Con la esperanza de que algún día la
visite. Es más, la ha abierto él por mí.

Eso no quiere decir
que no quiera visitantes, sólo que al ser yo la que escribe, y mal, no quisiera
dañar la vista de nadie al leerla. En cámbio sería
fantástico si divierto a algunos.

Y, cómo me
encantaría que alguna vez me dijera él “¡¡ehhhh, he leido tu página!!”.

Sí, cuánto lo deseo.
Deseo que me toma con un poco más de importancia e entusiasmo. Deseo que me
deseara y no sólo “te quiero” verbalmente.

Bueno, son las dos
y media de la mañana, ya está bien por ahora y, ha dejado de llover.

¡Buenos días a todos!

María

Desde hace tiempo
me tenía tumbado con otros debajo de la mesa, tapado con una cortinilla. Allí
tranquilamente sentía cómo iban pasando los días y las horas
también sus pasos de aquí para allá. A veces venía gente y les oía hablar
con ella, hasta que un día...

Sería a comienzo de
verano. De repente entró bruscamente la luz en mi hueco. Noté dos manos que me
movían, me abrazaban, me balanceaban y de pronto me dejaron de golpe en un
lugar alto además giratorio. Oí ruidos del plástico y en seguida sentí un
tremendo peso encima de mí. Resulta que era uno de mis compañeros del hueco
bajo la mesa, al que habían sacado de allí para unirse a mí.

No sé qué estaba
haciendo ella conmigo, sólo sentía sus manos calientes amasándome con fuerza,
fundiéndome con el otro. Iban pasando las horas y aún me amasaba sin cesar,
hasta que de repente oí una voz “¿qué,
cómo va?”, y ella dijo “va”.

Así día tras día,
unas veces con música y otras veces no. O también le oía decír “ahora mira a la ventana”, “mírame a mí”, “ponte
de espaldas” etc. Cuando el sol se iba detrás de los montes, me pulverizaba
con agua, me tapaba con una tela mojada y me envolvía con un plástico negro
dejándome en absoluta oscuridad, sintiendo el ruido de las llaves rascando la
puerta, los pasos en las escaleras y el motor del coche.

Un día estábamos
los tres allí y de pronto oí decir a
la otra “¡Ay, ya veo!”. No sé qué sería lo que estaba viendo pero parecía
divertido, y ella dijo “¿verdad?” a
la vez que torcía la cabeza para verme desde otro ángulo. Luego cambió el palillo
por otro más plano para alisar mi frente con sumo cuidado diciendo “¡Ah, este entrecejo! Que lo tienes siempre
un poco arrugado.”

Estos días ella
empieza por colocarse las gafas y acto seguido nos miramos fíjamente, luego
hurga suavemente con los palitos donde mis ojos, entre lineas y pupilas o
párpados veo cómo trabaja. La barbilla levantada con un reflejo de bigote, los
labios entreabiertos dejando ver una linea blanca de dientes y estos ojos tan
concentrados detrás de las lentes, observándome con las cejas arqueadas. Y yo
que hasta ahora no me había fijado tan bien en su cara, sus gestos, su pelo y
sus manos. Dijo “después pintaré de negro
los ojos y el pelo”. En un momento me gira hacía atrás y ¡qué es lo que veo!
veo a
la otra sentada frente a mí. Tenemos
las mismas facciones, hasta la misma forma de pelo incluido el moño liado en un
palillo, todo igual salvo los ojos y el pelo que los tengo sin pintar. Claro
que ella es de carne y hueso y yo de barro....

Ahora ya no viene la otra, me ha colocado junto a la
ventana y desde allí veo cómo moldea y arranca o añade trozos de barro en una
gordita desnuda.

el lirio

Últimamente he estado muy confusa y atareada entre mis cosas y he abandonado mucho las alegrías del jardín. No he guiado las enredaderas ni arrancado las malas hierbas ni mucho menos contemplar los cambios en él.
Entonces sucedió ayer, cuando salí con el coche por la puerta, de pronto algo rosado entró en mi reojo. Dejé el coche y fuí a ver qué era aquel llamamiento de color. Para mi sorpresa ví tres capullos de suave color rosado, colgados en la punta de una rama, erguida entre la hierba.
Pensé mucho qué era y porqué estaba allí y desde cuándo. Luego caí la cuenta de que era aquel lirio olvidado que puse hace más de 10 años y jamás pudo crecer como la nuturaleza manda, porque estaba en un lugar de paso y el cortacésped siempre pasaba por encima de sus largas y lánguidas hojas confundiendo con las demás hierbas.
Ahora desde mi mesa veo estos capullos abiertos y acampanados, mirando hacia mi ventana, mostrando con fuerza su orgullo y existencia, bajo la luz matinal susurrando la historia de su subsistencia.

trastorno

Me he retrasado
esta mañana de llegar al estudio. Cosa rara para mí y para la persona quien me estaba
esperando. Después de hora y media de retraso llegué a la puerta del estudio y
estaba cerada. En este momento sonó el móbil, vinía de mi amiga preguntando qué
me había pasado y como no me vió venir ni a las 10 ni a las 10 y media ni a las
11, entonces cogió el coche para ir a su casa a telefonearme.

Le dije que lo
sentía mucho el retraso y que luego hablaríamos, que le esperaría
tranquilamente en el coche y que no venga corriendo. Dijo que vendría después
de tomar un té.

La verdad era que
vine corriendo sabiendo que estaba retrasando demasiado tiempo, no habitual en
mí, ya que todos me conocen como muy puntual en cuestión de quedar.

Así que realmente
estoy trastornada, atormentada en estos últimos 53 días. Y, es cierto que él es
el centro de mi vida.

Sentí que le he perdido
y ni siquiera sé cómo y desde cuándo. A pesar de que la tristeza me azota con
las peores imaginaciones, y estas me llevan a un estado mental desordenado,
sigo con las tareas diarias, pero ya nada puede calmar mi mente. El trastorno
ha apoderado en mí hasta la obsesión.

Obsesión lo digo yo
porque no puedo estar ni un momento sin pensar en él. Eso no debe de ser bueno,
eso agobia a mí, a él y soy consciente de eso.

amor

¡Buenos días mundo!
Hoy sí, que decidí sobre las 5:45 de la mañana, cuando sonó su despertador y sentí sus movimientos al levantarse, me dije que hoy sí que no bajaría a desayunar con él.
Sé, que deseaba estar con él estos 15, 20 escasos minutos todas las mañanas antes de separarnos durante las 12 largas horas.
Un día le dije que quizás sería mejor que le dejara desayunar solo, con su música o noticias, para que tenga un momento de estar consigo mismo. Naturalmente la respuesta era "no, quiero estar contigo".
Debería de sentirme afortunada al oir estas palabras, pero no sé porqué sentí una especie de consolación.
Es como cuando me dice "te quiero", sin embargo no me siento arropada
estas palabras en el momento que más necesito.
Me dijo un viejo amigo que el amor se disfruta o se lamenta. Lo tomo como recordatorio pero no sé cómo disfrutar entre los lamentos, sobre todo no sé cómo transformar y conducir de los lamentos en alegría, en amor.
Sé que nos queremos. Querer, yo quiero, tú quieres...
Tal vez estoy en un momento
crítico por la edad, vulgarmente hablando.